Aprendizajes para abordar proyectos sistémicos

Estoy colaborando con la Fundación Tomillo y otras 4 organizaciones sociales: CONAMA, Ecodes, Hazloposible y RAIS, en un proyecto que busca explorar cómo abordar los retos sociales que tenemos hoy con un enfoque más sistémico.

Como parte del proyecto se está conectando con iniciativas que ya están explorando estos nuevos modos de trabajar. El pasado 26 de Noviembre en el Congreso Nacional de Medioambiente se celebró una mesa redonda con 5 de ellas: Barrios Sostenibles de Fundación Tomillo, Platabandas, Citykitchen, Bemycity del Ayuntamiento de Zaragoza y el Ayuntamiento de Vitoria. ¿Que aprendí?

1. Prepara el espacio físico para la interacción.
La posicion “default” del público en las salas de los espacios de convenciones suele ser lineal…para facilitar la interacción entre las personas !rompimos filas! y las dispusimos con formas que permitían a los participantes verse las caras. Algo muy sencillo que facilitó el dialogo posterior.

2. Importancia de la visualización. Invita a un relator gráfico a tu proyecto.

En los proyectos sistémicos es clave, entre otras cosas: tener una visión integrada de los distintos elementos que forman parte del sistema, reconocer y apreciar lo que ya hay y, desde ahí, empezar a descubrir nuevas interrelaciones. Para explorarlo, decidimos documentar la sesión de un modo visual. Durante la sesión observé lo que ocurría: las personas que estábamos en la sala alternábamos la mirada entre los ponentes y el mural, al mirar el mural sonreiamos, los rostros se iluminaban y fotografiábamos con el móvil. Una vez terminada la sesión, el mural está siendo una herramienta poderosa para narrar lo que sucedió y compartir el proyecto.

Antonio Arribas hizo un excelente trabajo. Gracias a Julia del HUB y Antonella Blogia por la recomendación!

3. Reconocer el valor de la diversidad en los proyectos.
Me encantó la reflexión de Citykitchen sobre cómo gestionar la diversidad en los proyectos: “El logro de Citykitchen no ha sido trascender esa dicotomía sino superar el antagonismo que tradicionalmente las relaciona. Citykitchen reconoce dos partes que son distintas porque vienen equipadas con conocimientos diferentes (…) reconoce una diversidad de saberes y sensibilidades y modos de estar, pero que está dispuesta a enseñar y aprender, a hablar y también a escuchar pacientemente.” (Adolfo Estalella, Las mesas de CityKitchen, un experimento urbano de mesa).

4. La importancia del nombre del proyecto.
Citykitchen
Para promover la participación en un proyecto es fundamental proponer un reto atractivo, que “queme”, que movilice. Un buen nombre debe provocar todo eso. Creo que Basurama y Zuloark lo han conseguido con el nombre Citykitchen. Con este nombre:

a) Reconocen la tradición en la que se inspiran (Las mesas de diálogo) porque en la cocina siempre hay una mesa que sirve para preparar los ingredientes, para probar lo que se cocina…

b) Y al mismo tiempo innovan. El nuevo nombre evoca nuevas cosas que invita aun más a la participación: la cocina es algo cercano, humano, que invita a la experimentación y al compartir.

c) Al poner en nombre en inglés facilitan que está experiencia sirva de inspiración en entornos internacionales

!Menos mal que no se les ha ocurrido llamarlas Mesas de dialogo 2.0 o 7.0!.

5. El futuro ya está emergiendo.
Smart CSOS
Con mucha frecuencia en los proyectos de intervención social, se comienza justificando la necesidad del proyecto, narrando todas las desgracias posibles y presentando la intervención -por supuesto liderada por quien ha hecho tan catastrófico análisis- como la salvadora del territorio.

Este enfoque ha sido bastante común en las ONGs y algunas ONGs europeas, conscientes de que es necesario abordar los retos sociales de otro modo han puesto en marcha la iniciativa Smart CSOS. Como conclusión de sus conversaciones an proponen nuevos modos de intervenir más atentos a las iniciativas que ya están trabajando en el propio entorno, a crear nuevas narrativas donde ya no se habla de beneficiario sino de personas empoderadas que lideren los cambios, búsqueda de nuevos modos de financiación más allá de las grandes inversiones de dinero público….(lo reflejo muy bien Antonio Arribas en el dibujo al inicio de este punto).

El proyecto Platabandas en la ciudad de Santiago de Chile, liderado por Nestor Ahumada es un claro ejemplo de este nuevo modo de trabajar: están consiguiendo activar toda una ciudad, facilitando que los vecinos se involucren en el desarrollo y mantenimiento de pequeñas zonas verdes/huertos en las aceras de la ciudad. Esta iniciativa ha facilitado un nuevo modo de relacionarse con el espacio público. Se han creado otro tipo de relaciónes entre los vecinos, un capital social sobre el que ya están pensando facilitar otros procesos de participación. Es un proyecto catalizador,  muy en la línea de lo que se está haciendo desde la red de huertos urbanos de Madrid con el impulso de Pablo Llobera.

6. Enfocarse en las personas, no sólo en las instituciones.
Las instituciones no son entidades monolíticas con discursos únicos. Es fundamental en estas iniciativas encontrar las personas que vibran con la iniciativa, en algunos casos, incluso con una posición divergente al posicionamiento institucional . Se vió claramente en el caso del Ayuntamiento de Madrid que tiene un discurso institucional dispar en torno al uso de los espacios públicos, por un lado su  explotación comercial desenfrenada y al mismo tiempo desde su área de cultura promueve espacios como Medialab o Intermediae, claros catalizadores de un nuevo modelo de ciudadanía.

7. ¿Podemos aprender más de los “errores”?
Tabacalera fue/es? un gran proyecto de experimentación ciudadana…se tuvo que cerrar, se reabrió …echo en falta que se compartan más todos los aprendizajes, parece  ausente de las conversaciones sobre iniciativas de participacion ciudadana de Madrid

Helena Acín

Facebook Twitter Email

No se puede añadir comentarios.