Innovación conectando hacia dentro

En estos momentos de profunda crisis debemos activar el enorme potencial creativo de las personas. La forma de hacerlo es “entrenarse desde la acción”, y que mejor forma que con el foco en procesos de innovación enfocados a los retos del momento. Aparte de atacar los retos, haríamos emerger oportunidades, desarrollando la madurez como personas, organización y sociedad imprescindibles para participar en la nueva era creativa que se despliega a nivel global y que ya es visible en múltiples “semillas del futuro” que quiere -queremos hacer- emerger.

¿Por dónde empezar? hagamos un ejercicio y luego derivaré mis propias reflexiones.

Te propongo empezar el viaje visualizando tu sueño. ¿Qué mundo quieres? ¿Qué mundo desean aquellos que amas? No es momento aún de fijar metas, pero esta visión te ayudará posteriormente con ellas (W. Weger dijo: “el propósito esencial de la profecía no es predecir el futuro sino hacerlo”). Te fijarás que construir esta visión necesita colaboración. ¿Qué papel te ves jugando en este camino hacia ese mundo que quieres construir con otros? Quizás esto te ayude a aclarar desde que valores trabajarás con ellos y contigo mismo. Sobre esto, otra pregunta…¿qué propósito buscas en la vida? Quizás responder esto te ha dado energía para avanzar: empiezas a desentumecer tu sentido interno….

Seguro que encuentras algo cercano en lo que focalizar tu creciente energía…. ¿Te resulta fácil ver esas “fisuras” que necesitan tu intervención? (usando terminología de “design thinking” -al que volveré- “el reto de diseño”). Quizás tengas también un poco entumecidos los canales sensoriales… Normal, piensa que llevas muchos años de mentalidad “consumidor pasivo” (en lo material, en la política, en el trabajo…) y toca empezar a mirar con ojos de héroe…A fin de cuentas, te has propuesto salir de tu “retiro”…

Esto puede dar algo de miedo (una parte de tu cerebro la conservas de la época de los reptiles, y no reacciona muy bien al cambio). Así que… vuelta hacia atrás para tomar impulso. Como ves, esto no es un proceso lineal: puedes volver hacia atrás siempre que lo estimes necesario: estás tomando las riendas de tu vida, y para ello el primer territorio que debes dominar está dentro. En esa introspección, descubrirás quizás que determinados “yoes” han tomado el control y no te dejan ver realidades evidentes a otros: te puede sorprender descubrir determinadas “máscaras” que has construido desde el hábito diario. Debes descubrir tus otros “yoes” más curiosos y creativos, más compasivos y elevados…y darles prioridad. Descubrirlos es fácil, la voz interna que te ayuda a desenmascarar los otros suele venir de alguno de éstos “yoes” que necesitarás…darlos prioridad a partir de ahora requerirá nuevos y buenos hábitos.

No te desanimes: no fallarás si persistes. Te ayudará enormemente el propósito que has identificado… y el presentimiento -de nuevo la mirada interna- de que el potencial está “ahí dentro”. Exígete al máximo: es un círculo virtuoso. Aquí encontrarás un nuevo “paradigma amigo”: no sabes concretamente a dónde vas ni que vas a descubrir en esta fase exploratoria, -más allá de la visión- ni te importa. ¿Cómo lo vas a saber si exigirte al máximo supone llegar a sitios en los que nunca has estado? La respuesta no es conocer la meta, sino aprender a conducir a tientas con toda la atención en el camino. El truco es la actitud experimental y curiosa desde pasos cortos: equivocarte pronto y mucho para aprender rápido -y mucho-. Esto verás que no es tan sacrificado como parece: a medida que estés en sintonía con el momento presente, tus acciones serán casi siempre acertadas.

Una vez refinada la capacidad de dirigir tu mirada al entorno “desde dentro” del mismo (ahora ya sebes que no existe la posibilidad de ser “espectador”), te sorprenderá seguramente, una vez que empiezas a “escarbar”, la complejidad del problema que quieres abordar: múltiples actores, ciclos que se realimentan, resultados “emergentes” insospechados…Así son los retos que no hemos sabido resolver y que se conocen como “wicked problems”: sucede que nuestro paradigma intelectual (racionalista-mecanicista que impera desde Descartes/Newton y en el que nos hemos formado) mide y analiza desde la fragmentación en partes y así trabaja desde la especialización. Esto nos ha dado una enorme capacidad y muchos éxitos en resolver problemas complicados (¡las máquinas nos han permitido llevar un hombre a la luna!)en entornos acotados, pero no para entornos complejos (las personas y sistemas sociales: salud, educación, comunidades…) o abiertos (impacto de externalidades, las más dramáticas a nivel ambiental). Pero debes dar la bienvenida a estos retos y no agobiarte: el cambio externo es un aliado a nuestra inteligencia individual y colectiva, a la que ayuda a activarse.

Hablando de inteligencia colectiva y de colaboración, recuerda que cada persona se sentirá más a gusto desarrollando algún tipo específico de inteligencia: linguística, metemático-lógica, musical, espacial, cinética-corporal, social, intrapersonal…usa el sentido común para enfocar bien el esfuerzo: aplicar la inteligencia de cada uno en el momento adecuado -la tensión creativa-. Te ayudarán metodologías como el círculo y la indagación apreciativa. ¡Volvemos a la capacidad de atención! ¿Volvemos hacia atrás y nos preparamos concienzudamente en mindfulness?

Mindfulness es la capacidad de “estar en el momento presente”: desarrollando esta conciencia, empezaremos a visualizar el “campo” en el que nos movemos. Cuando hablamos de retos sistémicos, una metodología especialmente interesante para detectar el “campo” o reto de diseño, es trabajar con constelaciones y mapas del sistema, detectando las “fisuras” y palancas de intervención…

Una mente abierta y compasiva te ofrecerá una cantidad enorme de retos… lo más oportuno es “hacer zoom” desde tu propósito y aquello que “te da vida”: de nuevo, mira hacia dentro (a nivel persona, de organización y de sistema) en este baile dentro-fuera-dentro… te ayudarán de nuevo los principios de la indagación apreciativa: tienes las soluciones, sólo es poner “más de eso” en la fórmula.

Para las sociedades, pienso que esto se construye desde el diálogo: “estando en sintonía en el sentido más amplio”(D. Bohm).

Así que entendido el reto y el “scope”, debemos abundar en recoger “insights”. Este proceso lo haremos entre muchos, y para eso también hay principios a seguir y metodologías (primera fase del “design thinking centrado en personas”, bajada de la U del “Presencing Institute”) que nos ayudarán: escuchar activamente, inmersión en realidades de stakeholders dentro y fuera de los “sospechosos habituales”… Recoger estos insights de manera visual “mind maps” ayudará mucho a activar posteriormente relaciones (“visual thinking”) en la fase de co-ideación; también presentarlos a modo de historias (“storytelling”) ayudará al aprendizaje por parte del grupo de realidades relevantes para el proyecto. En esta fase es importante combiar las lentes del “zoom”: ¿que sucede en otro sectores? ¿qué nuevas herramientas existen? No hay que agobiarse porque “algo” se nos escape: trabajar prototipos desde herramientas como el “business canvas” permiten explorar estos caminos hasta el final del proceso de co-creación.

Desde un buen conocimiento interno y externo podemos abordar idear una primera propuesta. Aquí contaremos con que ésta siempre será “un punto de partida” para iniciar de nuevo una “danza” creativa con otros. Puedes apoyarte en técnicas de brainstorming. En esta fase, como dijo Einstein, la imaginación es más importante que el conocimiento (aunque evidentemente, se necesita antes trabajar el conocimiento y la “presencia”). Así que para idear debes retirar el ruido interior: suspender juicios y construir sobre las ideas que van generándose, dejando que emerja la sabiduría adquirida en forma de ricas asociaciones de ideas.

Es momento de ponerse a construir conceptos. Este es un proceso convergente en el que confiaremos en una primera fase en nuestra intuición: desde nuestra creciente sabiduría interior sabremos ya -intuiremos más bien- que el camino que iniciamos acabará uniendo puntos: “acabará liberando la figura que estaba capturada en el bloque de mármol” (como decía Miguel Ángel), empecemos por el sitio que empecemos. Filtraremos los conceptos obtenidos desde cierto marco de criterios predefinido, avanzados en el “scope” del proyecto.

Trabajaremos rápido el desarrollo de un prototipo: de nuevo primero un proceso “divergente”, en el que dejamos hablar a a inteligencia de nuestras manos: construimos y reflexionamos después, no al revés. Como ya dijimos, buscamos equivocarnos rápido para aprender deprisa. Descubrirás que con la práctica dejarás atrás la creencia de que algo peligra: realmente sentirás una enorme satisfacción ante tu nueva vida de explorador (Marco Aurelio escribió: “no es a la muerte a quién el hombre debería tener miedo, debería tener miedo a no vivir jamás”). A implementar con esta nueva mentalidad te ayudarán los principios de “implementación ágil” y a aprender según caminas, el “action research”. A medida que avanzas, derribarás barreras y construirás estructuras nuevas: espacios de encuentro creativo online y offline, procesos, comunidades de práctica. Reconoce y celebra el éxito y ayudarás a consolidar una nueva cultura.

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He intentado recoger en todas estas líneas lo que podría ser un proyecto de innovación desde el emprendimiento -o el intraemprendimiento- enfocado a retos “sistémicos” como los nombrados al inicio. Fascina el papel protagonista que encarna la “persona” que se embarque en este viaje: es su propio cambio durante el viaje la única garantía de éxito, es decir, de conectar una necesidad hoy acuciante de cambio con desplegar nuestra mejor posibilidad futura como personas, organizaciones y sociedad.

Dice Marilyn Ferguson en “Aquarius Now” que “el mundo sólo cambia a medida que nosotros cambiamos. A medida que maduremos, quizás podamos hacer algo más que sobrevivir al día siguiente: quizás incluso empecemos a florecer”. La escala vendrá desde la sincronicidad y la danza de procesos creativos: “así que nuestras vidas son sustancialmente significativas, y somos responsables de vivir ese significado”.

Para mí este viaje hacia dentro es esencial para los procesos de innovación sistémica que facilito junto a Elena desde Nomadalab. Nos resulta enormemente esperanzador comprobar que estos procesos se están imponiendo en muchas partes del mundo a enorme velocidad, tanto en el sector privado como el público y no lucrativo, desde la innovación disruptiva a través de proyectos que se convierten en modelos de negocio “for good”, a procesos de cambio de todo el sistema (en el que el vehículo de cambio se despliega en un corto espacio de tiempo, y así tenemos los “whole system events” como la metodología “real time strategic change”, o bien en un largo proceso emergente, como es el caso del “action research”). También constatar que las organizaciones y facilitadores pioneros han desarrollado ya multitud de espacios de aprendizaje e inspiración, con importantes comunidades de práctica (art of hosting, Presencing Institute…).

Pero queda muchísimo por hacer, especialmente en España, considerando la penosa crisis que vivimos, es acuciante una revolución en innovación (emprendimiento e intraemprendimiento que nos ayude a superar el “death valley” de la “ideación” a la implementación) en creación de valor compartido -crear el futuro que queremos-. A esta crisis ha contribuido un sistema educativo, desde sus inicios hasta el postgrado, y una cultura empresarial, ajenos a crear este perfil de héroe explorador y colaborativo. Se ha fallado en la inspiración, en las herramientas y en la creación de las infraestructuras de apoyo. Y este fallo a la totalidad no es sino fallo de aceptación -la aceptación que un nuevo mundo emerge construido desde un nuevo paradigma- y de respuesta.¿Falta de coraje? me parece que ésta es la palabra clave, porque de nuevo remite a la solución: la persona, y su disposición de aceptar desafíos, su persistencia, motivación y valor.

Así que comparto mi propio desafío. ¿Yo que tengo hacer? Para mí hacer lo correcto ha sido cambiar radicalmente mi forma de abordar estos retos, iniciando el cambio en un importante proceso interior de transformación (que confío no haya echo más que empezar,de puro fascinante). A nivel de foco, mi planteamiento ha sido buscar aquellos “puntos de apalancamiento” del sistema en los que confluyen mis puntos fuertes y en los que “fluyo” con más intensidad. Éstos serían, por ejemplo, a nivel educativo, la reciente propuesta a estudiantes de postgrado a través del Programa de Master en Marketing Social e Innovación acogido por MSMK, o a nivel organizativo los talleres enfocados a áreas de intervención sistémica en el campo de la salud, las ciudades y economías locales, recogidos en el proyecto Nomadalab-Social Blooming junto a Elena Acín.

En la presente presentación recojo la integración de estas ideas en el viaje formativo del Master de MSMK, y la invitación a profesionales y organizaciones a responder la pregunta que abría este post:

Rafa

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